Por: Fabio Romero
En la medida en que la ilustración científica ha venido ganando un lugar cada vez más relevante, va surgiendo la necesidad de definirla y acotarla, pero dado que su base disciplinar está en las artes y la ciencia, podemos aproximarnos desde diferentes perspectivas…
¿Qué es una ilustración científica?
Es una representación visual de una especie, concepto, proceso o estructura, de manera rigurosa y objetiva. Normalmente, acompaña un texto científico y su función es facilitar la comprensión del mismo.
Hasta aquí, pareciera que esta definición abarca los elementos clave de lo que podemos entender por ilustración científica, pero si nos vamos al detalle de cada palabra podemos ampliar mucho más el horizonte.
¿Qué es ilustración?
La palabra ilustración viene del latín illustrare, que significa «poner luz sobre algo». Podemos entender desde acá que ilustrar es un acto relacionado con la enseñanza y desde aquí se despliegan muchas palabras clave como pedagogía, conocimiento, transferencia, aula, etc. Cuando ignoramos algo, a veces usamos la expresión «ilústrame» como sinónimo de enseñanza o explicación.
Pero como lo vimos al inicio, solemos partir de la ilustración como representación visual y la asociamos a un dibujo, e incluso se tiende a separar de otras formas de representación de la imagen como la pintura o la fotografía. Veamos un ejemplo propio de la botánica:

La imagen de la izquierda es la lámina Lankester de la Oncidium luteopurpureum. A la derecha se reinterpreta esa información y se ilustra con tinta. Podemos decir que ambas son ilustraciones científicas, en tanto son representaciones visuales de una especie y facilitan la comprensión de la descripción científica de la misma.
¿Qué es «lo científico»?
Pensar la ciencia nos ubica automáticamente en lugares como el laboratorio, la formulación, la precisión y el rigor. Sin embargo, el conocimiento se construye desde múltiples lugares y miradas, de manera que abordar la ciencia solo desde la institucionalidad o espacios académicos que la legitimen nos puede conducir hacia el cientificismo.
¿Los saberes de las comunidades indígenas son científicos? ¿Hay ciencia el acto de preparar en casa una bebida medicinal a partir de una planta?
Siguiendo la línea que llevamos: ¿cómo representamos la ciencia de las comunidades científicas? ¿Dónde aparecen palabras como el rigor y la objetividad, o elementos como las escalas? ¿Qué es lo esencial de esta producción científica? Si el uso de la planta o la tradición oral son lo más relevante, la ilustración nos pide otros elementos, exploración del color o los procesos.
Veracidad y licencias artísticas
Una pregunta frecuente alrededor de la ilustración científica es la razón de su uso, teniendo en cuenta que la fotografía ya es en sí un recurso muy potente. Sin embargo, no tardan en aparecer dificultades como la necesidad de una composición específica, representar detalles, procesos, o simplemente la estética que plantea una infografía demanda una serie de trazos que no encajan con el realismo de la fotografía.
En el capítulo XXIV de la Poética, Aristóteles planteaba una paradoja interesante: «Es preferible lo imposible verosímil a lo posible inverosímil». Trayendo esta idea a nuestro campo, una ilustración científica necesita comunicar información de manera veraz con base en el rigor y el estudio, pero no necesariamente debe ser realista o hiperrealista.
Hay dos ejemplos que nos muestran la importancia de la documentación para resolver esta paradoja:
El primero es el rinoceronte de Alberto Durero:

Lo interesante de este grabado es que Durero nunca vio un rinoceronte. Se basó en las descripciones y un boceto que le enviaron de un rinoceronte indio (Rhinoceros unicornis)que estaba en Portugal, lo que explica las imprecisiones. ¿Cómo describiríamos en palabras la textura de la piel o los pliegues? Quizás diríamos que tiene piel escamosa como de reptil, o que sus pliegues son gruesos como una armadura.
El grabado se realizó en 1515, pero debido a las múltiples dificultes para transportar un rinoceronte en Europa, el reconocimiento de su veracidad duró hasta mediados de XVII cuando aparece la rinoceronte Clara de Jean-Baptiste Oudry. Hay un detalle importante: es probable que la veracidad del grabado se haya prolongado tanto tiempo por la popularidad de Durero como artista («si el rinoceronte lo dibujó Durero, es porque debe ser así»).

Otro ejemplo son las láminas de la Expedición Botánica al Nuevo Reino de Granada.
Estas ilustraciones tienen una estética en particular que resultaban muy llamativas en las que encontramos muchos recursos como la simetría, procesos de fructificación o formas que son imposibles en la vida real, pero la documentación precisa es lo que las legitima como representación científica, sumado a todos los científicos que rodearon estas composiciones.

Estas formas y posibilidades que aparecen en estas ilustraciones es lo que se conoce como licencias artísticas. Su uso permitió dotar a estas representaciones de una estética única, sin sacrificar su pertinencia científica.
La ilustración científica en diferentes lugares del mundo
Cada región tiene unas particularidades por su forma de acceder al conocimiento, tradiciones, instituciones que fomentan la formación y la investigación. No es lo mismo aprender ilustración científica en Europa que en Latinoamérica, como no es lo mismo el objeto de estudio o el ejercicio de la profesión.
Estas son algunas preguntas que te dejamos para que las evalúes desde tu lugar:
- ¿Qué significa ser ilustrador científico en tu región?
- ¿Cómo se ejerce la ilustración en tu región? ¿Se habla de esta profesión? ¿Se buscan ilustradores con un perfil profesional específico o se le tienden a asignar los encargos a buenos dibujantes?
- ¿Qué se ilustra? La biodiversidad, la arqueología, la paleontología o la anatomía pueden ser motivos de estudio particulares a nivel regional.
- ¿En dónde se aprende? ¿Cuáles son los lugares en los que se enseña de manera institucional? ¿Cuáles son los lugares en los que se enseña de manera no formal?
- ¿Cómo ilustran científicamente las comunidades?
- ¿Cuáles son las otras formas de representación que no son concebidas como «ilustración científica»? Por ejemplo, en Latinoamérica el muralismo tiene una marca en la historia del arte.
De la Ilustración Científica a la Ciencia Ilustrada
En CienHojas hemos venido construyendo diferentes espacios para dialogar alrededor de las prácticas científicas y su representación. El muralismo, el bordado, el collage o el cómic, son algunas de las posibilidades que tenemos para explorar la comunicación de la ciencia.
Te invitamos a seguir explorando y ampliando este concepto. Hay muchos públicos y cada uno tiene un lenguaje para comunicar la ciencia.