Autor: Fabio Romero
Debido a que la ilustración científica tiene como base la recopilación de fotografías y documentos para la representación, aparecen algunas dudas acerca de la manera correcta para citar las fuentes, generar ingresos o atender casos de plagio.
¿Puedo ilustrar una fotografía que encontré en internet?
La búsqueda de imágenes en la web probablemente sea nuestro primer recurso para la ilustración científica. La mayoría de veces se hace como parte de un ejercicio para un taller o incluso como pasatiempo, pero llega un momento en el que queremos publicar en nuestras redes o incluso queremos vender la ilustración. Eso se suele llamar obra derivada, es decir, la ilustración nace como producto de otra obra previamente elaborada a la que se le realizan cambios o se reinterpreta.
Si de antemano ya tenemos claro el objetivo de publicar y, eventualmente, vender la obra, la recomendación es contactar primero a la persona que realizó la fotografía y pedirle su autorización. Cuando se trata de un ejercicio de práctica no tendremos mucho problema porque lo que normalmente te piden a cambio es citar la cuenta o darle los créditos al fotógrafo. Es como citar una referencia en una tesis.
Pero cuando hay una venta de la ilustración o copias masivas que pueden generar ingresos importantes, el asunto puede cambiar…
Derechos morales y patrimoniales
En algunos casos puede ser necesario pagar por el uso de la fotografía o darle un porcentaje de las ventas al autor, es decir, se compran los derechos patrimoniales.
Esto no significa que la fotografía sea tuya, ni seas el autor, porque la autoría de la fotografía siempre será de la otra persona. Estos son derechos morales y no se pueden comprar, ni ceder de ninguna forma. Es importante registrar la obra, pero incluso cuando no lo hacemos oficialmente, estos derechos existen automáticamente desde que hay una creación formal (las ideas no se pueden plagiar).
Los derechos patrimoniales se pueden comprar o ceder, por eso alguien puede comprar esos derechos de una ilustración para incluirla en un libro, una camiseta o afiche y poder venderla.
Plagio, estudio, homenaje
Vamos a explorar diferentes casos en los que nos encontraremos cuando deseamos replicar literalmente una obra ilustrada de otro artista.
Replicar una obra de otro artista y no darle crédito es plagio. Hasta aquí todos de acuerdo, pero también hay plagio cuando la obra se parece muchísimo y apenas hace unos cambios mínimos. En el caso de que la obra de otro artista sea central con cambios mínimos, se debe darle el crédito por su autoría.

Ahora bien, esto cambia dependiendo de la intención. En el caso de la Mutisia clematis de Salvador Rizo, hice una reproducción en bolígrafo como parte de un ejercicio de mi posgrado, pero nunca digo que la obra es mía. Casos como estos son un homenaje a un artista, un estudio o reinterpretación de una obra. Es importante ser explícitos en esto y no dar por sentado que todo el mundo lo conoce. Y si esta es nuestra intención, es preferible hacerlo con clásicos, no con artistas contemporáneos.
Esta práctica es muy común en las carreras de bellas artes como una forma de comprender la obra, mejorar la técnica o simplemente manifestar nuestra admiración hacia los referentes. Van Gogh hizo varios homenajes a la obra de Millet y Picasso hizo lo propio con Las meninas de Velásquez, entre muchos otros ejemplos. Ambos partían de una obra previa como base, pero la reinterpretaban con su propio estilo.
¿Qué debo hacer si plagian o usan mi obra sin permiso?
Entramos en un terreno delicado, pero antes que anda es muy importante conocer los conceptos clave. En primer lugar, como lo vimos al comienzo, nadie puede apropiarse de la autoría de una ilustración tuya (recuerda que estos son derechos morales).
Lo que sigue es buscar una conciliación antes de pasar a un escenario jurídico. Un primer escenario es una cuenta en redes sociales que publica sin tu autorización y da pie a la confusión de la autoría de obra. Lo mejor es contactarla inmediatamente y pedir que te etiquete o que elimine la publicación. Si esto se hace con varios artistas, o insiste en publicar sin tu permiso, puedes denunciar la publicación y la cuenta masivamente.
Un segundo caso es cuando encuentras una tienda que usa tu obra generando lucro de por medio. Por ejemplo, alguien la usa para vender camisetas, mugs, afiches, etc. Lo primero es hablar y tratar de conciliar para que suspenda la venta del producto y evitar que pase a mayores. Esto suele suceder con personas que tienen un negocio pequeño y desean ganar dinero rápidamente (la peor forma de comenzar, por cierto).
Los casos de demanda son muy desgastantes y es mejor reservarlos para escenarios donde el plagio, usufructo o la confusión de obra es a gran escala, porque la afectación es mucho mayor. Es importante recopilar todos los soportes documentales que den cuenta del proceso y fecha de elaboración porque son claves para entender quién hizo la obra en primer lugar.